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miércoles, 19 de octubre de 2011

Tokio blues

Cunado leí After Dark, creo que llegué a ser peyorativo con la historia y muy elogiador con los elementos visuales, que para mi marca Murakami con un acento mayúsculo en su literatura.
Ahora, todo lo contrario, he disfrutado tanto Tokio blues, que realmente tengo que decir que es casi como si he visto una telenovela!!!como dicen por aquí un absoluto culebrón.  Poco más tengo que decir que no sea ponerme a contar la historia. Enfatizar las dos cosas que ya antes mencioné de la narrativa de Murakami: los detalles en la composición de las imágenes, de cada escena, de cada cuadro, casi armando una composición que tiene más facha de guión audiovisual que de novela.  La exquisitez de la banda sonora y ahora un elemento adicional, que es la coherencia en profundidad de su novela.  La manera como permite que el lector sea capaz de sentir emociones a través de los personajes y que esas emociones te trasladen a un ámbito reflexivo que sea capaz de dejarte un MENSAJE, en este caso muy potente!!!

jueves, 9 de diciembre de 2010

After dark, Murakami

Hay dos cosas que me parecen maravillosas en la historia. La primera que creo que es algo con lo que coincido totalmente con Murakami. Me es imposible la vida sin una banda sonora. Creo que va desde ruidos hasta canciones mismas, pero no las que suenan, sino mucha que en ocasiones me dan muchas ganas de poner a ciertas situaciones...en fin, que yo empezaría siempre diciendo,...en el fondo suena...
Y creo que esto es lo que le hace a la historia tan "guionesca"(palabra que creo que acabo de inventar) y es que es imposible leer a Murakami sin visualizar las escenas de cada situación, como si fuera el guión de una película, más que una historia; y esto se refuerza por la segunda cosa que me impresiona y gusta mucho a la vez. La extremada descripción de los detalles. Es eso lo que aporta toda una estética a la imagen.



Luego me cuesta un poco concentrarme en percepciones de los personajes, para imaginar lo que sienten. Bueno, a lo mejor es que me deja de importar la situación ante dos elementos tan contundentes e importantes para mi. El detalle y el sonido.